martes, 31 de enero de 2012

inventario hedonista

Me gustan las ventanas abiertas y las cortinas corridas, me gusta el veneno fumado y los placeres prohibidos,
me gusta el tacto de un clítoris pudoroso, me gustan las sonrisas pícaras y las miradas cómplices, ese lenguaje íntimo entre dos desconocidos. Me gustan los sueños eróticos y despertar empalmado, me gustan las conversaciones absurdas y las risas sin motivos, me gusta el amor, pero odio su prefijo -des-.
Me gustan las noches sin futuro y la exaltación del presente, me gustan las canciones que me ponen los pelos de punta y las películas que logran arrancarme un par de lágrimas aunque se recienta mi virilidad, me gusta la vanidad que en público se convierte en falsa modestia.
Me gusta los licores con hielo, las morenas malditas, los demonios pelirrojos y las rubias tan atípicas que se han convertido en otro cliché. Me gusta que la luna esté en cuarto creciente, para poder decir que esta va a ser una buena noche, pues hasta la luna nos sonríe, y además nos sonríe a lo Cheshire.

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